Voy a clasificarlo en tres etapas, que creo que son los que más me marcaron y se pueden ver tres puntos de vista muy distintos:

Etapa 1: La novedad, el morbo y el placer. De 18 a 24 años.
Bueno como todas las cosas de la vida cuando se suele empezar algo es por el BOOM. En mi caso fue cuando tenía unos 17 años. Los amigos, la gente que me rodea empezaba a beber y/o consumir y simplemente por el morbo de como se siente uno, como se lo pasaría, que tipo de placer, para parecer más chulo, entonces me vi envuelto en cosas negativas por ser solo adolescente. La verdad que en esta etapa me sentía bien, saliendo y haciendo cosas, siendo inconsciente de lo que me podía pasar a la larga. También recuerdo que era una manera de no afrontar la realidad de la vida, de evadirme de los problemas y de congeniar con personas y no parecer el estrecho del grupo. Bueno quería terminar que al no ser el consumo tan excesivo fue la época donde menos daño psicológico y físico me hizo.

Etapa 2: La inseguridad, el miedo, la irresponsabilidad y el surrealismo. 25 a 27 años.
Esta etapa es la que sin duda me sentí más perdido de todas aún sabiendo que lo estaba haciendo mal. Era una época en la que los autoengaños se apoderaban de mi, como el “yo lo dejaré, voy a salir menos y controlarlo más, bueno si hago esto es lo que me gusta y mientras pague mis cosas no pasará nada”, era una pelea diaria conmigo mismo. Siempre el mayor autoengaño era “ya lo dejaré” y aunque lo pensaba sabía que no lo iba a hacer. Se dio mucho la inseguridad, no sabía que el consumo fuera a ser una adicción y no sabía que hacer con mi vida, el trabajo, la novia, la convivencia con mis padres y eso me hacía pensar que no sabía que hacer. También tuve mucho miedo en el aspecto que sabía que lo estaba haciendo mal y siempre pensaba “es que nunca voy a poder con esto, tan poca mentalidad tengo apra decir que no lo hago más y a las dos cervezas vuelvo a caer de nuevo”. Bueno la verdad que estaba muy perdido y me autoengañaba pensando que algún día me casaría y lo dejaría todo, QUE NO FUE ASÍ!

Etapa 3: El límite, el tocar fondo, el desahogo y empezar de nuevo. 28 a 30 años.
Esta etapa ha sido la más negativa y a la vez la más valiente. La verdad que a los 28 años ya consumía bastante y solo estaba buscando aprobaciones de como tiraba de mi vida, nadie me las daba como era obvio. Entonces iba por mi camino y no echaba cuenta a nadie, incluso despreciaba a toda mi familia y mi gente. Era la época que más solo he estado y cuando menos realista era. Eso sí, en frío me hacía pensar que o me ocurría algo físico o familiar no iba a parar nunca o asumía que dependía del alcohol y de las drogas el resto de mi vida. Fui a un centro donde me conocí mucho a mí mismo, aprender a valorar las cosas y que las cosas negativas que me digan son para que en un futuro se vuelvan positivas. Ahora estoy convencido de que puedo empezar a hacer una vida nueva pero siempre siendo consciente de la vida que tengo. Para ello debo de afrontar todos mis miedos diariamente y volver a querer a toda la gente que me rodea.”

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Texto de JLRO

La historia de mi adicción

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