Te damos la posibilidad de realizar la terapia desde la comodidad de tu hogar. No necesitarás trasladarte, nosotros lo haremos por ti para ofrecerte la misma ayuda que podrías obtener en una consulta convencional.
Es una alternativa cómoda y natural que nos permite recabar una información muy valiosa con la cual podremos trabajar y, eventualmente, lograr resultados con mayor rapidez.

¿Cuándo se recomienda una consulta a domicilio?

  • En personas que tengan algún tipo de impedimento físico o vivan una situación personal complicada que les dificulte trasladarse hasta la consulta.
  • En las primeras fases de la intervención psicológica, sobre todo en la terapia psicológica con niños y adolescentes, con el objetivo de observar cómo se comportan en su propio medio.
  • En personas que sufran trastornos como la fobia social, la depresión, las adicciones y la ansiedad (sobre todo en el trastorno de pánico con agorafobia), a los que puede costar en un principio salir de casa.

Una alternativa ideal para niños y adolescentes

Los niños y adolescentes en particular pueden beneficiarse mucho con la terapia a domicilio, sobre todo en los casos de miedos, timidez, problemas de conducta y/o problemas de aprendizaje, donde es necesario observar con atención sus comportamientos y ver cómo se relacionan con los adultos. Estas observaciones se complementan con otras técnicas y le permitirán al psicólogo construir un cuadro más completo de la situación para elaborar una estrategia de intervención más eficaz.
Además, no podemos olvidar que a menudo estos tratamientos incluyen técnicas que los padres deberían aplicar bajo la supervisión del psicólogo, y no hay nada mejor que hacer una modelación in situ, justo cuando el comportamiento indeseado aparece.

Las ventajas de la terapia a domicilio

La terapia domiciliaria reporta numerosos beneficios, tanto para la persona que la solicita como para el psicólogo. El hecho de que el ambiente en el que se desarrolla el encuentro sea íntimo y familiar, hace que algunas personas se sientan más cómodas y bajen algunas de las barreras que se suelen alzar en una consulta convencional. La sensación de estar en casa les transmite seguridad y tranquilidad, por lo que será mucho más fácil construir el rapport, esa relación inicial en la cual se establecen los primeros vínculos y se genera una simpatía mutua.
Además, como la persona se siente más confiada, también suele brindar más información sobre los problemas que le preocupan. Como resultado, la comunicación fluye de forma más natural y podemos recabar una mayor cantidad de datos en menos tiempo.
De hecho, debemos tener en cuenta que en una consulta de psicología normalmente la información que se trasmite de forma verbal es tan solo la punta de un gran iceberg. Recopilamos mucha información a través de la comunicación extraverbal y, obviamente, la posibilidad de ver el hogar de la persona facilita el diagnóstico, sobre todo en el caso de los niños y adolescentes, ya que estos se suelen comportar de manera más espontánea que en una consulta, donde se sienten más cohibidos.
La conjugación de todos estos factores puede hacer que los tiempos de la terapia se reduzcan, ya que tenemos más información sobre la cual trabajar y podría avanzar más rápido. Aunque se debe puntualizar que el tiempo de duración de la terapia varía de una persona a otra y del problema y gravedad del problema a tratar.

¿Cómo transcurre la consulta en el domicilio?

Se utilizan las mismas técnicas que se aplican en una consulta convencional, la única diferencia consiste en que se ha cambiado la consulta por el salón del hogar.
No tendrás que preparar nada especial, recuerda que uno de los objetivos de hacer la consulta psicológica en casa consiste precisamente en poder observar tu entorno cotidiano. Obviamente, para tener un poco de intimidad, sería recomendable que eligieses una habitación u horario en el cual se pueda conversar tranquilamente, sin sufrir continuas interrupciones.
Como colofón, nos gustaría puntualizar que, como los motivos de consulta suelen ser muy diferentes, en la primera entrevista solemos determinar si es necesario someterse a un proceso de psicoterapia o si es suficiente con unas breves sesiones de consejería. También valoraremos si es necesaria la intervención de otro profesional.