7159267_orig“Mi terror más intimo era el que me producía mi propio reflejo en el espejo, el miedo y la preocupación de que mi imagen no era la que tenía hace un año o incluso hace unos meses; delgadez extrema, pómulos marcados, caída de dientes, ojeras, pelo desaliñado, heridas e infecciones que se podían notar, manos tiznadas y sucias. Son cosas que para un toxicómano consumiendo no tenía la mayor importancia hasta que te ves, en momento de lucidez y luego, cuando estas intentando dejar esta vida, y no reconozco a esa persona que veo ante el espejo. Mis tíos, primos, amigos que no veía desde hace tiempo me decían: “Dios mío niño, que delgado y que mala cara tienes, come un poco, no te quiero volver a ver así”. En mi antiguo trabajo, mi jefe y compañeros se asustaban porque mi deterioro en días o semanas fue grandísimo. Ahora estoy recuperándome y esa imagen cadavérica está desapareciendo al fin, doy gracias a Dios, a mi familia y a todos los que me están ayudando.”

* Dibujo y texto de R.M.

Una imagen terrorífica

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